En 1753, la Mancomunidad Polaco-Lituana era un estado vasto pero políticamente debilitado en Europa del Este gobernado por Augusto III de Polonia. Su sistema político de democracia noble - dominado por la Libertad Dorada y el frecuentemente paralizante Liberum veto - limitaba la autoridad central y permitía una influencia creciente de potencias vecinas como el Imperio Ruso, el Reino de Prusia y la Monarquía de los Habsburgo. A pesar de estas debilidades, la Mancomunidad seguía siendo uno de los estados más grandes de Europa con una rica tradición política y cultural.
Esta es una reproducción impresa de un mapa histórico




















